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jueves, 11 de septiembre de 2014

Okuda, entrevista a un artista urbano




A pesar de haber nacido en Santander, se siente madrileño. Asegura que es la ciudad más viva de España y después de haber pasado algunos años en ella, estudiando Bellas Artes en la Universidad Complutense de Madrid, decidió quedarse y ser adoptado por la capital.

Oscar San Miguel Erice empezó con el graffiti más puro; spray en mano y pintando fábricas abandonadas y vías de tren. Sin embargo, ahora, es fácil encontrar obras suyas en las mejores galerías del país y de más allá de nuestras fronteras. La última ha sido la Galería Kreisler, una de las más veteranas de Madrid, que ha celebrado su 50 aniversario con una exposición que recoge 12 de los artistas urbanos más importantes del panorama actual, entre ellos Okuda.


Cientos de rincones del mundo han sido ya conquistados por su amplia gama cromática y es que sus geometrías son la firma perfecta para reconocer a simple vista cualquiera de sus obras.

Confiesa que esas geometrías "son una evolución natural de sus primeras letras, una trasformación de ellas en triángulos y rombos que terminaron convirtiéndose en las arquitecturas de ahora".

Es ahí donde nace su estilo Surrealista Pop Moderno -así lo define él-, "donde no importa la identidad del individuo y donde los seres deambulan en arquitecturas efímeras de colores que se mezclan con geometría y partes orgánicas grises", explica.

Okuda ha conquistado decenas de países, pero reconoce, que quizá India o África han sido los más difíciles en los que ha trabajado. Por ello, comenzó con Signal Series, un conjunto de intervenciones que toman como lienzo las señales de tráfico en aquellas ciudades con excesiva seguridad o restricciones o en zonas rurales abiertas sin paredes que pintar.
  
Señales, puestos de helados, suelos, estaciones de metro… toda superficie es propicia para infiltrar algo de color y, en todas – reconoce el artista- se siente cómodo. "Me encanta ir variando y cambiar de formatos y superficies pero la pared siempre me ha dado más tranquilidad ya que es de donde vengo; de la calle", dice.

México, Portugal, China, Alemania, Bulgaria, Francia, Jordania… Pero Okuda se queda con su experiencia en Tennessee, al sur de los EEUU y en Ciudad del Cabo, Sudáfrica, donde dio color a un edificio del barrio de Woodstock que es ahora hogar de Side Street Studios, un espacio que alberga 30 artistas jóvenes provenientes del arte callejero. "Capetown y Tennessee han sido los mejores escenarios en los que me he encontrado pintando. En Ciudad del Cabo, oía los rezos musulmanes mientras trabajaba y en Tennesse me encontré pintando, en medio de la naturaleza, yo solo… Fue muy especial". 
           
Y es que, después de preguntarle acerca de su obra y trayectoria, no pude evitar sacar el tema que siempre está presente en este mundo del arte callejero: Graffiti vs Arte urbano. Y esto fue lo que contestó:

P: ¿Es preciso que un artista urbano comience siendo grafitero?

R: No tiene porque. Lo interesante es que cada uno haga su camino personal, distinto a todo, que marque la diferencia, venga de donde venga.

P: ¿Dónde empieza el artista y donde acaba el grafitero? ¿Es compatible grafiti y arte urbano? ¿Es lo mismo? ¿En qué se diferencian?

R: Por supuesto que no son lo mismo. El grafiti se centra más en las letras y en la técnica, sin embargo, el arte urbano quizás mira más allá. Abarca un término más amplio. Yo, por ejemplo, empecé solo pintando letras pero poco a poco me fue interesando más el hecho de expresar, de trasmitir… Quizás porque tengo más influencias del arte clásico que del street art.


P: ¿La ilegalidad y el haberse criado en la calle es incompatible a exponer en grandes museos o galerías?

R: No tiene por qué, de hecho en todas las grandes ferias de arte del mundo hoy en día, el Street art, tiene una representación importante. Digamos que los artistas de la calle son una parte relevante hoy en el arte contemporáneo.

P: ¿Se puede vivir del arte?

R: Creo que sí, pero tú no lo decides. Primero debes elegir tu camino personal y crecer como artista, pero sin finalidad de vivir de ello. Después…el tiempo dirá. Lo que sé es que las cosas que se hacen de verdad, al final dan sus frutos, en todos los sentidos.

P: ¿Crees que el grafiti está teniendo más aprobación por las instituciones por interés cultural o simplemente lo hacen para mejorar su imagen?

R: No sé… Creo que más por mejorar su imagen, no por cambiar las cosas de verdad.

P: ¿Colaboraciones o mejor pintar en solitario?

R: Depende. Normalmente me he desarrollado y he crecido pintando solo, pero con ciertos artistas con los que tengo mucha conexión como REMED, sí que hemos hecho grandes cosas juntos.

P: Imagina que alguien que nunca ha oído hablar sobre arte urbano, te pregunta qué es. ¿Qué contestaría Okuda?

R: Es el arte más sincero y sin filtros, ya que está en la calle. Es comunicación directa con todo tipo de públicos, no solo al que le interesa el arte, sino con todos, niños, mayores… Es un arte que va más allá de museos y galerías. 

jueves, 20 de septiembre de 2012

EL NIÑO DE LAS PINTURAS

“Érase una vez un pequeño niño perdido. Buscaba bajo las piedras y tras su sombra pero nunca se encontraba. Jugaba con las estrellas y susurraba a las nubes secretos que guardaba el viento. Preguntaba a las montañas más altas y a los viejos más viejos, pero nadie le daba respuesta.

Un día saltaba de planeta en planeta recogiendo sueños cuando tropezó con una lata que sonaba a cascabel. La cogió y pulsó su cabeza, y una gran llama de color lo inundó todo y ya el suelo no era suelo ni el cielo cielo, todo era color, el color era todo. Lo miró y perdió su vista en él. El niño estaba maravillado. De repente un brillo le hizo cerrar los ojos, y cuando los abrió vio un pequeño niño frente a él, mirándole.

— ¿Quién eres? — le preguntó. El pequeño niño sonrió y tocó su mano.— Soy tu sonrisa — dijo suavemente mientras se convertía en luz y se fundía con su brazo, con su hombro, con él. El pequeño niño perdido suspiró y miró arriba, sonrió y sintió al viento decirle algo bonito.

Desde aquel día el niño sigue saltando de planeta en planeta cazando sueños y dando color a su camino, y de esta manera se refleja. Se busca.
Se encuentra.”


Y resulta que aquel niño pequeño perdido se llamaba Raul Ruiz, más conocido como El niño de las pinturas (o SEX, que es como en ocasiones firma). Nace en Madrid en 1977 , pero su hogar es Granada y vive allí actualmente. El Realejo de Granada es su lienzo y las paredes están plagadas de sus colores y frases.

Quien haya visto una obra de El niño, ya es capaz de reconocer las demás. Tiene un estilo claro y definido, y si no hubiese firma en sus obras, se adivinaría por sus trazos y colores que El niño de las pinturas ha estado ahí.

Sus obras parecen trozos sacados de sueños y plasmados con spray en la pared. Son imágenes de rostros, primeros planos, la infancia, la adolescencia, la vejez… Transmite sensaciones, fusiona colores y completa sus obras con frases reflexivas o poemas que hacen que el espectador quede cautivado.

Ha hecho colaboraciones (Ojos de brujo, por ejemplo) intervenciones internacionales y murales por encargo. Cuadros, paredes, telas portátiles en bicicletas, (el arte se mueve) patines... para Raúl Ruíz cualquier superficie es buena para llenarla de color y eliminar el triste gris que cubre las calles.


Una anécdota a la que suele hacer referencia, muestra la contracción y dilema del arte urbano; El niño de las pinturas fue galardonado como artista del año sin embargo, a la semana siguiente recibió una multa de 900 euros por la misma intervención por la que fue premiado. Premiado y multado por una misma obra, sí. He aquí el doble filo del graffiti. Belleza y arte VS ilegalidad.






Más fotografías de arte urbano en: http://patriciamunoz.smugmug.com/


domingo, 4 de marzo de 2012

BANKSY

"Wall and Piece"



 I'm going to speak my mind, so this won't take very long.
Despite what they say graffiti is not the lowest form of art. Although you might have to creep about at night and lie to your mum it´s actually one of the more honest art forms available. There is not elitism or hype, it exhibits on the best walls a town has to offer and nobody is put off by the price of admission.

A wall has always been the best place to publish your work.The people who run our cities don´t understand graffiti because they think nothing has the right to exist unless it makes a profit, which makes their opinion worthless.They say graffiti frightens people and is symbolic of the decline in society, but graffiti is only dangerous in the mind of three types of people; politicians, advertising executives and graffiti writers.

The people who truly deface our neighbourhoods are the companies that scrawl giant slogans across buildings and buses trying to make us feel inadequate unless we buy their stuff.

They expect to be able to shout their message in your face from every available surface but you´re never followed to answer back. well, they started the fight and the wall is the weapon of choice to hit them back.

Some people become cops because they want to make the world a better place. some people become vandals because the want to make the world a better looking place.



Voy a decir lo que pienso, así que esto no tomará mucho tiempo.

A pesar de lo que se dice graffiti no es la forma más baja de arte. Aunque puede que tenga quearrastrarse por la noche y se encuentran a su mamá en realidad es una de las formas de arte más honestos disponibles. No es elitismo o bombo, que exhibe en las mejores paredes de una ciudad tiene que ofrecer y nadie se deje intimidar por el precio de la entrada.

Una pared siempre ha sido el mejor lugar para publicar su trabajo

Las personas que dirigen nuestras ciudades no entiende el graffiti porque piensan que no tiene derecho a existir si no obtiene un beneficio, lo que hace que su opinión vale nada.

Dicen que el graffiti asusta a la gente y es un símbolo de la decadencia en la sociedad, pero el graffiti es peligroso solamente en la mente de los tres tipos de personas, políticos, ejecutivos de publicidad y los escritores de graffiti.

Las personas que realmente desfiguran nuestros barrios son las compañías que garabatean frases gigantes a través de edificios y autobuses intentando hacernos sentir inadecuados a menos que compre sus cosas.

Ellos esperan ser capaces de gritar su mensaje en la cara de todas las superficies disponibles, pero nunca se le siguió a contestar. Así, empezaron la lucha y la pared es el arma de elección para devolver el golpe.

Algunas personas se convierten en policías porque quieren hacer del mundo un lugar mejor. Algunas personas se vuelven vándalos porque la quieren hacer del mundo un lugar mejor aspecto.