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viernes, 31 de julio de 2015

¿Cómo buscar piso en Cracovia?


Primero de todo, tranquilos, que hay sitio para todos. Parece imposible que en una ciudad pequeña como Cracovia quepamos tantísimos Erasmus, pero cuando vives allí te das cuenta de que la mitad de los pisos de todo el centro son nuestros.

Hay dos opciones entre las que escoger, piso o residencia, y para decidirte, tienes que valorar varios pros y contras:

jueves, 11 de septiembre de 2014

Okuda, entrevista a un artista urbano




A pesar de haber nacido en Santander, se siente madrileño. Asegura que es la ciudad más viva de España y después de haber pasado algunos años en ella, estudiando Bellas Artes en la Universidad Complutense de Madrid, decidió quedarse y ser adoptado por la capital.

Oscar San Miguel Erice empezó con el graffiti más puro; spray en mano y pintando fábricas abandonadas y vías de tren. Sin embargo, ahora, es fácil encontrar obras suyas en las mejores galerías del país y de más allá de nuestras fronteras. La última ha sido la Galería Kreisler, una de las más veteranas de Madrid, que ha celebrado su 50 aniversario con una exposición que recoge 12 de los artistas urbanos más importantes del panorama actual, entre ellos Okuda.


Cientos de rincones del mundo han sido ya conquistados por su amplia gama cromática y es que sus geometrías son la firma perfecta para reconocer a simple vista cualquiera de sus obras.

Confiesa que esas geometrías "son una evolución natural de sus primeras letras, una trasformación de ellas en triángulos y rombos que terminaron convirtiéndose en las arquitecturas de ahora".

Es ahí donde nace su estilo Surrealista Pop Moderno -así lo define él-, "donde no importa la identidad del individuo y donde los seres deambulan en arquitecturas efímeras de colores que se mezclan con geometría y partes orgánicas grises", explica.

Okuda ha conquistado decenas de países, pero reconoce, que quizá India o África han sido los más difíciles en los que ha trabajado. Por ello, comenzó con Signal Series, un conjunto de intervenciones que toman como lienzo las señales de tráfico en aquellas ciudades con excesiva seguridad o restricciones o en zonas rurales abiertas sin paredes que pintar.
  
Señales, puestos de helados, suelos, estaciones de metro… toda superficie es propicia para infiltrar algo de color y, en todas – reconoce el artista- se siente cómodo. "Me encanta ir variando y cambiar de formatos y superficies pero la pared siempre me ha dado más tranquilidad ya que es de donde vengo; de la calle", dice.

México, Portugal, China, Alemania, Bulgaria, Francia, Jordania… Pero Okuda se queda con su experiencia en Tennessee, al sur de los EEUU y en Ciudad del Cabo, Sudáfrica, donde dio color a un edificio del barrio de Woodstock que es ahora hogar de Side Street Studios, un espacio que alberga 30 artistas jóvenes provenientes del arte callejero. "Capetown y Tennessee han sido los mejores escenarios en los que me he encontrado pintando. En Ciudad del Cabo, oía los rezos musulmanes mientras trabajaba y en Tennesse me encontré pintando, en medio de la naturaleza, yo solo… Fue muy especial". 
           
Y es que, después de preguntarle acerca de su obra y trayectoria, no pude evitar sacar el tema que siempre está presente en este mundo del arte callejero: Graffiti vs Arte urbano. Y esto fue lo que contestó:

P: ¿Es preciso que un artista urbano comience siendo grafitero?

R: No tiene porque. Lo interesante es que cada uno haga su camino personal, distinto a todo, que marque la diferencia, venga de donde venga.

P: ¿Dónde empieza el artista y donde acaba el grafitero? ¿Es compatible grafiti y arte urbano? ¿Es lo mismo? ¿En qué se diferencian?

R: Por supuesto que no son lo mismo. El grafiti se centra más en las letras y en la técnica, sin embargo, el arte urbano quizás mira más allá. Abarca un término más amplio. Yo, por ejemplo, empecé solo pintando letras pero poco a poco me fue interesando más el hecho de expresar, de trasmitir… Quizás porque tengo más influencias del arte clásico que del street art.


P: ¿La ilegalidad y el haberse criado en la calle es incompatible a exponer en grandes museos o galerías?

R: No tiene por qué, de hecho en todas las grandes ferias de arte del mundo hoy en día, el Street art, tiene una representación importante. Digamos que los artistas de la calle son una parte relevante hoy en el arte contemporáneo.

P: ¿Se puede vivir del arte?

R: Creo que sí, pero tú no lo decides. Primero debes elegir tu camino personal y crecer como artista, pero sin finalidad de vivir de ello. Después…el tiempo dirá. Lo que sé es que las cosas que se hacen de verdad, al final dan sus frutos, en todos los sentidos.

P: ¿Crees que el grafiti está teniendo más aprobación por las instituciones por interés cultural o simplemente lo hacen para mejorar su imagen?

R: No sé… Creo que más por mejorar su imagen, no por cambiar las cosas de verdad.

P: ¿Colaboraciones o mejor pintar en solitario?

R: Depende. Normalmente me he desarrollado y he crecido pintando solo, pero con ciertos artistas con los que tengo mucha conexión como REMED, sí que hemos hecho grandes cosas juntos.

P: Imagina que alguien que nunca ha oído hablar sobre arte urbano, te pregunta qué es. ¿Qué contestaría Okuda?

R: Es el arte más sincero y sin filtros, ya que está en la calle. Es comunicación directa con todo tipo de públicos, no solo al que le interesa el arte, sino con todos, niños, mayores… Es un arte que va más allá de museos y galerías. 

martes, 11 de octubre de 2011

CERCA DEL CIELO


Sitúate. Un ático en plena Gran Vía. Piso 27. Todo Madrid a tus pies. No puede esconder ninguna de sus calles. Es un Madrid desnudo, con distintas historias recorriéndole. Diferentes motivos reúnen allí, en ese preciso instante, a distinas gentes. Trabajo, encuentros, turismo o mero placer.

En el ático, una pequeña habitación acristalada por donde el sol entra sin avisar, dando una perfecta claridad a la estancia. Hay un suave perfume a jazmín mezclado con el olor a café recién hecho. Las cortinas son finas, azul claras, casi blancas y dejan al viento que juegue con ellas. 

Cerca de la ventana hay una planta. Verde. De un verde muy vivo, con hojas grandes y llenas de vida. Está sobre una maceta blanca, alta, que permite que los rayos la iluminen todo el día. 

En el lado opuesto de la ventana, hay una librería que ocupa toda la pared frontal. Es una estantería de madera antigua donde reposan los más grandes de la literatura universal. En el estante más alto, descansan los versos de Neruda o Quevedo y a medida que los estantes se acercan al suelo, los autores van avanzando en siglos; Saramago, Zafón…

Entre la estantería y el vental queda una pared. En ella hay un cuadro. Es una fotografía tomada desde ese mismo ático muchos años antes. Se ve el Madrid antiguo de los 50, con tranvías cruzando las calles con el mismo trazo perpendicular que siempre, el ensanche hecho con regla en mano, e incluso algunos cafés que aún perduran. 
Es el mismo cielo, más grisáceo quizá, con las mismas nubes reflejadas en las mismas fuentes y accidentado por los tejados de los altos gigantes de la ciudad.

Una imagen preciosa. Pero queda algo. Pegado al ventanal, hay un piano. Un Petrof ruso, de ébano, cola negra con pedales plateados y las cuerdas a la vista de madera más clara. En él, hay unas partituras colocadas cuidadosamente donde se puede leer: “Debussy”.

Ya es pues, una imagen perfecta. Mis pasiones unidas en una misma habitación cerca del cielo de Madrid.

miércoles, 15 de junio de 2011

Sabemos el Camino de vuelta


Cuántas cosas habrán presenciado Carlos III y su caballo, desde ahí arriba…

Han estado presentes en las últimas 30 celebraciones de año nuevo, habrán visto reencuentros, reconciliaciones, peleas y rupturas de pareja. Han sido los protagonistas de millones de fotografía que los turistas hacen con ilusión para mostrar a sus familias el lugar tan bonito en el que han estado. Han visto a Madrid crecer, llorar, sonreír… Han visto al Madrid nocturno, al que amanece y al que permanece quieto a pesar de los transeúntes incansables que pasean a su alrededor.

Sin embargo, Carlos III, el mejor alcalde de Madrid ha sido, en estos últimos meses, testigo de uno de los acontecimientos más relevantes ocurridos en esa plaza. Ha sido testigo de cómo la juventud de su Madrid, se ha levantado, indignado, y ha protestado por las injusticias. Ha visto como de forma espontánea, se han quedado a dormir miles de personas a su lado, por un motivo común: Un futuro digno, una democracia Real Ya.

Ha sido un mes lleno de gritos mudos, pancartas, deseos, esperanzas. Un mes en el que se ha demostrado que sin violencia también se consiguen cosas. Que la población existe, y que sin nosotros, los políticos no son nadie. Que no nos conformamos con trabajar en el telepi, que si tenemos carrera es para ejercerla. Que somos la generación más preparada de la historia y sin embargo, la que menos futuro tiene. Se ha demostrado que no solo los jóvenes son los que están indignados, sino también sus padres, los que saben que tendrán a sus hijos en sus casas hasta los 30, porque ahora la juventud, no acaba hasta los 32. Se han unido padres, abuelos, niños incluso…

Gente de todos los partidos, de todas las ideologías, de todos los países y rincones del mundo, todos, han asistido al movimiento 15M a expresar que ellos también están indignados y cansados de la situación por la que está pasando España. El país ha aguantado mucho hasta que ha explotado. Nos hemos conformado durante mucho tiempo con las injusticias, sin embargo, España y los españoles ya no podían más. Probablemente Carlos III desde su caballo hubiese hecho lo mismo y hubiese salido a cabalgar por la plaza pidiendo explicaciones.

El 15M no culpa a un partido concreto, ni a un gobierno. El 15M se indigna porque hoy en día la política no consiste en mirar por los ciudadanos, sino en ver cómo puedo dañar al partido oponente. No son vagas quejas. Para verlo solo hay que escuchar cualquier discurso de cualquier político de hoy en día. Gastan horas y horas en la cámara, atacándose y respondiendo a los ataques durante horas. Ni una propuesta, ni un acuerdo. Ataques, reproches, imputados, deudas, Casos Gürtel, acusaciones… Así es como intentan levantar España, tanto unos como otros.

Por eso, el 15 de mayo, el pueblo salió a la calle a pedir explicaciones, a indignarse y a pedir una Democracia Real Ya.

Muchos son los que juzgan desde fuera y sin saber. Denominan al movimiento como una revuelta hippie, llena de antisistemas y comunistas. A esos, tengo que decirles, que en este primer año de carrera, en la facultad de ciencias de la información de la complutense de Madrid, he aprendido que lo más importante para un periodista es ver la noticia con sus propios ojos, ser partícipe de ella e implicarse como uno más, conociendo y viviendo la noticia para luego contarla de la forma más objetiva posible. Pero creo que no hace falta un año de periodismo para saber esto. A mí mi madre desde bien pequeña, ya me dijo que de lo que no sepa, no hable, y si lo hago, que sea de forma humilde y sin juzgar. Por eso me sorprende que personas, incluso algunas que presumen de su profesionalidad y educación, juzguen esta acampada, sin haber pasado una sola noche allí.

Se habrían dado cuenta, de que en la acampada no solo hay personas de izquierdas (que las hay) como las hay en los bancos y en las empresas, sino que hay también personas de derechas,(si, si y con trajes), personas que no les gusta la política, o personas que saben tanto de política, que se abstienen de elegir a uno de los partidos. Se habrían dado cuenta, de que en las asambleas, TODOS independientemente de ideologías, tenían la palabra y el micrófono para decir y opinar con respeto, sobre lo que quisiesen. De hecho, si hubiesen estado lo que si que no se hubiesen encontrado, son símbolos políticos o mención de cualquier ideología, de hecho, si la hubiese, la comisión de respeto, ya se hubiese encargado de quitarla. Por tanto, la acampada no está formada por comunistas ni derechistas. Sino por personas indignadas que quieren un cambio.

La acampada comenzó con unas cuantas tiendas de campaña y terminó con comisiones de respeto, de alimentación, de infraestructura, de enfermería, de información y con una guardería y una biblioteca, entre otros. Y todo ello con ningún ingreso de por medio, sin esperar una recompensa económica, todo con la ayuda de los que pasaban por ahí y los que mostraban su apoyo comprando un kilo de arroz y llevándolo a alimentación. Se ha demostrado una democracia envidiable, con decisiones tomadas siempre por mayoría, a través de un consenso y un diálogo previo, dando la voz a todos y todas las que querían expresarse.

Si hubiesen estado allí…cuánto hubiesen visto y aprendido.
Qué pena que ya no tengan oportunidad de hacerlo. Ya se ha acabado la acampada Sol. Pero comienza otra “acampada”. Tomamos la plaza, y ahora toca  “tomar”  las conciencias de cada uno, de cada barrio y cada grupo de amigos.  Ahora nos toca a cada uno pedir cambios y soluciones, actuemos y empecemos por nosotros mismos.

Sabemos el camino de vuelta.